El sensor, basado en el método de luz dispersa por absorción infrarroja y combinado con la aplicación del método ISO 7027, garantiza la detección continua y precisa de la turbidez. Según la norma ISO 7027, la tecnología de luz dispersa por doble infrarrojo no se ve afectada por la cromaticidad para la medición del valor de turbidez. De acuerdo con el entorno de uso, se puede equipar con una función de autolimpieza. Esto garantiza la estabilidad de los datos y la fiabilidad del rendimiento; con la función de autodiagnóstico incorporada, garantiza la entrega de datos precisos; además, la instalación y calibración son muy sencillas.